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“Cachito” y la fama

Elizabeth Valdez Caro | 00:00 - 25 Julio 2014

Las muchachas ríen mientras se retratan con él. Ya se está acostumbrando a ser muy popular, y a recibir la contagiosa alegría de los jóvenes que se le atraviesan en el camino y le piden una foto. Aún con muchos años de trabajar ofreciendo sus billetes de lotería “Cachito” se da un espacio para ese click y ha aprendido a mirar a la cámara con tanta desenvoltura que cualquiera diría que ya es un experto.

 

“¿Quiere tomarse una foto con Cachito? Nosotras le ayudamos. Nada más voltee mire y póngase aquí para que se vean mejor usted y él. Las muchachas se esfuerzan por complacer a la que imaginan es otra de sus admiradoras”. El brillo de la mirada de las jovencitas demuestra la grata sorpresa de encontrarse con un personaje tan impactante y popular hoy en día en redes sociales. Don “Cachito” tiene la actitud de recibir a quien se le acerque en busca de la oportuna gráfica. Para él no hay distingo de edades ni clases sociales, recibe a cualquier fan y a cualquier hora.

 

No importa que haya intenso calor, el sol pegando duro y directo y mucho que caminar en éste y todos los días. Él ya sabe desde hace varios meses que es famoso, que tiene un Facebook con su apodo, que alguien le abrió, y que es uno de los más visitados. Se sabe importante.

 

Su labor de vendedor de “cachitos” queda detenida mientras se afana en cubrir esta otra actividad más: la del desprendimiento de su persona para aparecer en fotos y en videos que las chicas y chicos le roban para hacerlo parte de su cotidianeidad. Y “Cachito” no escatima. No pone peros, ni se “estira”. Tampoco hace comentarios adversos. Sólo se rinde ante eso que ahora es parte de su vida. Como cualquier artista venido a la fama, con una popularidad avasalladora.

 

Sabe que en la siguiente cuadra alguien más lo abordará y tendrá que apretar aún más la bolsa de billetes de lotería y dejarla para después. Esa labor que recuerda es la que le da para vivir. Sólo que hoy, este día precisamente ha sido intensamente requerido, y sus horas en realidad valen oro en fama de redes sociales, y ha dejado de preocuparle otra cosa mayor que satisfacer a sus admiradores.

 

Cuando el hambre y la necesidad aprieten, quizá volverá a darse cuenta de esa otra realidad, la de vender sus billetes hoy no tan famosos como su pantalón color mostaza y su camisa roja con la que advierte a los automovilistas de su presencia, por si acaso sus ojos no le sirvieran para cruzar la calle de manera adecuada.

 

Elizabeth Valdez Caro

 

Publicado el Viernes, 25 Julio 2014 00:00
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