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Miércoles 03 Marzo 2021 20:42 hrs

Temprano en la ciudad

Elizabeth Valdez Caro | 00:00 - 19 Septiembre 2014

Un día más. Las caras desaliñadas de algunos, a tan temprana hora en un camión, jóvenes sumergidos en el más allá de la música contenida en un celular. El trayecto en medio de canciones monótonas, frenos funcionando al máximo, cuerpos en vaivén.

 

“Le cortaron la cabeza a un hombre en la costera. Compre su periódico. Le cortaron la cabeza a un hombre en la costerita”, es lo primero que se escucha al bajar del autobús. No parece un día normal. Muertos es lo de siempre, pero ¿cabezas cortadas? Pregunta una mujer, tocándose el pecho.

 

Una banda michoacana toca a su estilo el sinaloense, los integrantes son una familia completa: papá, mamá e hijo, así como la mamá estirando la mano con un sombrero, como depósito de monedas.

 

Pocos cooperan. La cara de la mujer que recoge las monedas denota la tristeza del vacío. Vuelta a la izquierda. Hoy no hay señoras buscando telas en La Parisina Carrasco, por remodelación. Un hombre sentado sobre una maceta de cemento de cierto banco local sonríe, como saludando y alza los brazos como para dar un abrazo, sería bueno responderle… se ven tan alegre…pero luego cierra su mundo y sólo para sí brillan sus ojos y sus dientes.

 

El reloj de catedral marca las ocho en punto. Los jóvenes desenfados cruzan la avenida. Tarde ya es. Otro hombre de rasgos indígenas cruza buscando entre los transeúntes una cara conocida, parece no hallarla. La mujer policía roba un poco de su tiempo al WhatsApp mientras su cabello brilla por los rayos de sol que pegan en su pelo engomado.

 

El chico del puesto de revistas también ríe pero con las chicas que menean la minifalda frente a sus ojos, más elevada en la parte posterior. Y el joven que reparte ensaladas ya está cansado, es su hora marcada. Tiene que convertirse en remolino. Hace rato que su rostro muestra un desgaste físico acumulado.

 

Las mujeres que atienden el Oxxo están más que frescas, pensando qué desayunar este día, y se preguntan cuál será el plan de ataque al interior de la tienda. La mujer que vende tortas de jamón, afuera de la banqueta de un centro comercial corre con su hielera en mano, antes de que aparezcan los inspectores. El reloj marca las 8 y 20 minutos. Pronto las paradas de camiones se van quedando solas…el sol intenso viene a robarse el espacio de la cotidianeidad. Todos huyen, a diferentes espacios, a diversos autobuses, nadie queda ya.

 

Elizabeth Valdez Caro

 

Publicado el Viernes, 19 Septiembre 2014 00:00
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