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Miércoles 03 Marzo 2021 19:34 hrs

Danzando en la oscuridad

Elizabeth Valdez Caro | 00:00 - 26 Septiembre 2014

Las señales de precaución para impedir el tráfico por obras pluviales fueron la oportunidad que le marcó el destino. El espacio estaba ahí. Un escenario listo, en medio del puente. No había lluvia, ni música, ni autos. Pero él danzaba con frenesí.

 

Su silueta oscura bailando en la oscuridad, no podía apreciarse a detalle a lo lejos. La hilera de autos a un lado de él, y el espacio suyo delimitado por unas cintas puestas por Obras Públicas del Ayuntamiento y ahí, era otro. Era feliz disfrutando esa danza salvaje, girando y elevando sus brazos al cielo. Podría creerse que filmaba una película o quizá un video.

 

Pero su aspecto sucio, la cara desaliñada, la ropa envejecida y maltratada, los pies descalzos demostraban otra cosa. Era un vagabundo como tantos. De repente, luego de intensos movimientos se retiraba, lanzaba su alarido final, su grito se escucharía aún por encima de los claxon y para que su sombra se desvaneciera con la magia de un espectáculo se diluía, como dejando caer el telón transparente.

 

Se iba lentamente, desapareciendo entre los autos, lento y luego corriendo, como dejando escapar esa adrenalina que había dejado salir con tanta fuerza.

 

Era un loco más, sonriente, inacabado, incompleto, pero lleno de la energía vital del universo.


Publicado el Viernes, 26 Septiembre 2014 00:00
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