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Miércoles 03 Marzo 2021 20:51 hrs

POLÍTICA PÚBLICA 

José Ramón Guzmán Serrano

¿Qué es la confianza?

00:00 - 24 Noviembre 2014

POLÍTICA PÚBLICA 

 

 

 

“Se puede confiar en las malas personas,

no cambian jamás.”

William Faulkner

 

No existe insumo más importante, tanto en el gobierno como en los negocios, así como en las relaciones interpersonales, como la confianza. Sin tal presupuesto esencial nada puede ser llevado a cabo, con su mediación no hay empresa imposible. Y es que más allá de la fortaleza o la debilidad de las instituciones, para proveer a la satisfacción de lo pactado, al cumplimiento de la palabra empeñada, la confianza se erige como una súper Institución que deja de lado y vuelve innecesarias a otras que puedan acompañarla. Pero si se reconoce la importancia de la misma como firme mortero de las voluntades de las personas, poco se piensa en la naturaleza, los alcances y las dimensiones de la misma. Así, no pueden ser objeto de comparación la confianza existente entre un ser humano y su Dios, como criatura en los brazos de su padre, que la mínima necesaria para el normal desarrollo de la vida social y económica. El control de ese nivel mínimo, como evaluación de su posible existencia o inexistencia, es un ejercicio realizado tanto en la iniciativa privada como en ciertas áreas de gobierno. Pero es curioso que mientras en el sector empresarial sea una aduana esperada la realización de exámenes de diversa índole: psicométricos, médicos, químicos. ¿Qué tipo de empresario o empresaria pondría el patrimonio de su familia en las manos de un cleptómano, un inepto o un vicioso? En las áreas de seguridad pública existe un rechazo a priori respecto de estas pruebas. Pero veamos las cosas con detenimiento y otorguemos con toda sinceridad el justo peso a tales cuestiones.

 

Al igual que el hombre de empresa pone recursos en manos de terceros con los cuales tiene sólo una relación obrero-patronal, los gobiernos ponen a disposición de particulares recursos que más allá de sus cantidades tienen una naturaleza distinta. Una empresa de seguridad privada entrega un arma de fuego a sus elementos como simple medio para la protección de valores o personas en caso de amenaza, pero los gobiernos no se limitan a entregar las mismas a sus cuerpos de seguridad, éstos reciben mucho más que armas de fuego y munición, reciben la potestad de utilizar la violencia legítima y organizada del Estado. Organizaciones poderosas y de presencia internacional, y con recursos financieros que hacen palidecer a gobiernos enteros, dejan al arbitrio de sus cuerpos administrativos la forma en que tales deberán ser invertidos para producir ganancias a sus dueños o accionistas; los gobiernos en cambio ponen en manos de sus propias burocracias, recursos derivados del cobro de impuestos a sus ciudadanos, con el propósito de destinarlos a la satisfacción de necesidades de orden colectivo. De resultar ambos cuerpos burocráticos incapaces de decidir con sabiduría y honestidad sobre el uso de los recursos puestos a su disposición, se incidiría en el primer caso a una mera pérdida económica de los dueños de ese capital, pero en el segundo el resultado implicaría el trastocar los intereses del Estado, enturbiándose la siempre tensa relación entre la ciudadanía y sus gobiernos.

 

Pero persiste una pregunta, ¿Será posible medir con precisión los niveles de confianza respecto de un sujeto y determinadas tareas o responsabilidades? Claro que no, pero sería sumamente irresponsable el no intentarlo. Los exámenes de control de confianza, realizados por los centros diseñados para tal propósito son apenas una estrategia utilizada en el largo y tortuoso camino que implica el construir cuerpos de policía que sirvan y protejan a la población. Que son incompletos, es muy posible. Que pueden ser injustos en algunos casos, es una consecuencia necesaria de su diseño y de la materia objeto de evaluación: un ser humano. Que no garantizan el que contemos dentro de unos años con policías confiables, por supuesto no hay garantía alguna; pero de renunciar a ello nos encontraríamos totalmente seguros de que nunca lo lograremos. Agradezco el no estar en los zapatos de las personas encargadas de emitir tan cruel pero tan necesario veredicto, en sus hombros soportan un gran peso moral y una alta responsabilidad. Y es que ¿Otorgaría usted su aval para que terminado elemento porte una placa oficial, una potente arma de fuego y una patrulla a su cargo? Confiar o no confiar, he ahí el dilema.

 

Mala leche

Fue en noviembre de 2012 cuando a partir de una ocurrencia del Lic. Jorge Luis Telles Salazar, de que el suscrito se iniciara como columnista en su entonces por inaugurarse portal de noticias, que me puse a pensar en un posible título para la misma, quién sabe de dónde me salió la idea de titularla, como desde hace ya dos años lo hace. ¿Cosas de la vida? No lo sé, pero después de haber sido rechazado por dos años consecutivos para ingresar al programa de maestría de la Facultad de Derecho Culiacán, y que me fue imposible concursar en ese mismo año mi ingreso a otro programa de posgrado al negarse el entonces director a entregarme el aval de descarga académica que el Consejo Técnico me había ya otorgado, fue que me encontré meses después solicitando mi ingreso a la maestría en Políticas Públicas en la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la Universidad. Hoy que me encuentro por concluir el tercero de los cuatro semestres que la componen, redescubro que los caminos del Señor son siempre inescrutables, y que la vida te da tantas sorpresas, como por ejemplo que termines agradeciendo a quienes te sembraron cizañas y obstáculos en tu camino. Una de las peores formas de política es aquella que disfrazada de academia se dedica a repartir vilezas y mezquindades. Pero hoy, permítanme darle las gracias a los implicados por ser como son y por actuar como suelen actuar. ¡Gracias! Y nunca cambien por favor…

 

La del estribo

Acompañado por regidoras y regidores del cabildo de Culiacán, Sergio Torres Félix recibió por parte de Bárbara Botello, alcaldesa de la ciudad de León, Guanajuato, y presidenta de la Federación Nacional de Municipios de México (FENAM), el Premio Nacional de Políticas de Buen Gobierno por la implementación del proyecto “Cabildo Abierto”, programa público que promueve la integración de la ciudadanía en las decisiones del gobierno municipal de la capital sinaloense. En el evento desarrollado en el estado de Jalisco, fueron galardonados un total de 50 programas de gobiernos locales, de un universo de 2,445 municipios que existen en el país.

 

 

 

Twitter:  @jramonguzman


Publicado el Lunes, 24 Noviembre 2014 00:00
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