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Domingo 26 Septiembre 2021 16:32 hrs

Jorge Gómez Naredo

Yuriana Díaz | 02:58 - 18 Noviembre 2012

 

A sol y sombra

 

"No decir adiós a la esperanza" (II)

 

Han sido dos: dos duro golpes. Y han sido seis años, y pronto comienzan otros seis. Ha pasado una catástrofe humana: que mueran más de ochenta mil personas por una guerra que nadie pidió y que todos o casi todos piensan fue un error, no puede ser denominada de otra manera. Catástrofe, sí, catástrofe.

En 2006 el fraude electoral fue obvio, indigno: provocó ira. Felipe Calderón nuca debió haber llegado a la presidencia de la República. Nunca debió decidir los destinos del país, o más precisamente, nunca debieron los que impusieron a Calderón decidir sobre el cómo iba a marchar el país (o el cómo se iba a ir al carajo).

La democracia en México no funciona. Tenemos un sistema electoral caro, que no da certezas y que está lleno de corrupción. 

El Instituto Federal Electoral (IFE) es una institución donde lo que vale es la voz de los partidos políticos, quienes son los encargados de imponer a los consejeros que mandan en ese instituto. Y si, en el Congreso, son mayoría los de un partido, el IFE obedecerá a ese partido.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación también es una cueva de ladrones. En seis años llevan dos sentencias irrisorias: que no hubo fraudes, que no hubo compra de voto, que no se violó la ley, y que si se violó, como no saben cómo influyó en los resultados de la elección, no pueden hacer nada.

Andrés Manuel López Obrador es la figura  más importante de la vida pública del país en los últimos 10 años. Ningún líder social ha convocado a tanta gente, ningún político ha levantado tantas palabras y tantas reflexiones.

López Obrador no es un político cualquiera. En él se mezcla la parte social y la parte política. En México es muy extraño que surjan personajes como él. 

En su libro, "No decir adiós a la esperanza", López Obrador se muestra como lo que es, un líder que ha podido, a través del tesón, cambiar lentamente la consciencia de los mexicanos.

Pero, ¿cómo hacerle cuando parecería que las vías electorales están cerradas?, ¿cómo ponerle cara buena al futuro que se mira aciago? Es complicado. Y vale la pena mencionar un pasaje del nuevo libro de AMLO, un pasaje que va dedicado al no dejarse cae, al no dejarse vencer, a mantener la esperanza:

"Dediqué el mensaje final de mi discurso del 9 de septiembre en e Zócalo a estimular a muchos bien amados que todavía estaban tristes y abatidos por el fraude. Antes de escribir este texto, medité mucho, buscando dar una buena explicación y poderosas razones para invitar a seguir adelante. Les dije: 'créanme que soy conscientes del coraje, el desánimo, la impotencia y malestares del alma que sienten millones de mexicanos luego de este nuevo fraude electoral. Pero debemos superar toda estas tristezas y decepciones,  pensando que nada es en vano hasta en las peores circunstancias, nuestra noble labor significa limpiar el camino a las futuras generaciones'".

El camino es complicado. Sin embargo, si no se camina, si muchos no lo caminan, ¿qué podemos esperar de este país que se nos cae en pedacitos? 

No cabe duda: cambiar a México es una tarea de todos los días, y los resultados, quizá, no se verán inmediatamente. Pero, como lo menciona el cantautor argentino, León Gieco, en su canción "El desembarco: "no pretendemos ver el cambio / sólo haber dejado algo / sobre el camino andado que pasó". 

Así pues, la consigna es: "no decir adiós a la esperanza".

 

Jorge Gómez Naredo

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@jgnaredo

 

Publicado el Domingo, 18 Noviembre 2012 02:58
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