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TECNOVIDA

Román Ochoa

Aquí Abajo en la Granja

01:30 - 14 Agosto 2013

TECNOVIDA

 

Román Ochoa

 

 

 

 

Cuando escuchamos o leemos el término “tecnología agrícola”, lo más probable es que pensemos en tractores, trilladoras, máquinas seleccionadoras, invernaderos, sistemas de riego, etc. El avance tecnológico no se ha asimilado por las organizaciones agrícolas mexicanas. Las razones son diversas, desde una gran mayoría de campesinos sin acceso a los conocimientos básicos para acceder al manejo de las nuevas tecnologías, hasta un empresariado agrícola, que a pesar de contar con la educación apropiada, no ha mostrado durante los últimos años el suficiente interés.

 

Desde luego, no todas las empresas agrícolas o agroindustriales se encuentran en esta situación, pero sí una gran mayoría.

 

Empecemos por la educación. Para que un agricultor tenga éxito, es imperativo que conozca de la genética de las semillas en relación a su entorno, evaluar el mejor fertilizante, la selección y combinación adecuado de plaguicidas y la logística del campo.

 

El precio del producto es cada vez menos importante. La tendencia es un mercado que toma decisiones basadas en los materiales usados en el proceso de producción y su apoyo en las prácticas de sostenibilidad del campo. Es necesario que el productor aprenda cómo cada decisión hecha en un ciclo agrícola, afectará el próximo ciclo y cómo el conjunto de decisiones impactan el medio ambiente y el producto final. El conocimiento sobre las prácticas de producción no solo será exigido por los organismos reguladores, sino también por un consumidor cada vez más informado.

 

También es necesaria una comprensión más moderna sobre manejo de plagas. Con el surgimiento de plagas resistentes, la elección de su control se debe hacer de forma más inteligente. Las decisiones de control requerirán observación en la presencia y el movimiento de las plagas, junto con modelos de predicción de su desarrollo. Las observaciones visuales darán paso a las pruebas de diagnóstico y los registros escritos serán reemplazados por versiones electrónicas con aplicaciones en computadoras y dispositivos móviles. Quienes hagan uso de estas nuevas herramientas se ahorrará tiempo y dinero.

 

Otro elemento es la información. La información es fundamental para tomar buenas decisiones, ya sea para el consumidor o entre los mismos empleados de la empresa. Los datos deben ser compilados, almacenados e interpretados oportunamente. El procesamiento de datos requiere el mantenimiento de equipos, redes de comunicación y su integración con los sistemas a través de Internet o "en la nube".

 

Para utilizar la información en la toma de decisiones, se debe procesar los datos, usar fórmulas o modelos y herramientas de visualización para convertirlos en productos utilizables; es decir, integrarlos en diferentes productos que pueden ser en forma de texto, gráficos, tablas o mapas, para crear una idea general del funcionamiento de la producción.

 

Para evaluar los resultados y los índices que proporciona la información, tanto para el productor como para el cliente, es necesario contar con indicadores. Puede ser tan simple como un mapa que documenta la aplicación de cierto fertilizante y su resultado. Puede ser tan complicado e igual de eficiente, como un calculador que reporte diariamente la realidad económica, manteniendo un registro de los costos contra los ingresos esperados del producto.

 

Para que los indicadores sean eficientes, es necesario que se mantengan buenos registros sobre las prácticas de producción y los rendimientos de cada siembra. Además, estos registros deben complementar la información utilizada para la toma de decisiones.

 

Por último tenemos los estudios de mercado, pueden ser de dos tipos: cuantitativos y cualitativos o de preferencia deben contener ambos elementos. Los precios fluctúan en base a las cantidades reales o percibidas de la disponibilidad de un producto; oferta y demanda. La mayoría de los productores le dan más importancia a la cantidad, sin embargo, la calidad es un poco más difícil de rastrear e igual de importante. Muchas veces la calidad de un cultivo depende del clima, el entendimiento del impacto de la semilla, la tierra y las prácticas de producción. El conocimiento de estos factores le puede dar al productor una ventaja en el mercado.

 

Los estudios de mercado pueden ayudar a definir el objetivo final de las prácticas de producción. Si la meta es un producto con mayor proteína, se prestará más atención a los materiales, las prácticas y las condiciones ambientales que cumplan con el objetivo. El mercado es el punto final de la producción pero debe ser el punto de partida de la planificación.

 

Lo que platicamos en los párrafos anteriores no es nada nuevo. Son elementos que se conocen de hace tiempo como necesarios para el desarrollo del campo. La diferencia está en que ahora existen diferentes herramientas para ejecutarlos; computadoras portátiles poderosas, dispositivos móviles inteligentes, software, servicios en Internet como Trade Map, entre otras.

 

De nuevo: “It’s the way of the future”.

 

Recomendación de hoy:

 

Feedly es un servicio gratuito en línea para leer el contenido de diferentes portales en un solo lugar. Solo abra su cuenta, agregue las páginas que desee y cada vez que los portales que agregó suban nuevo contenido, aparecerán en su feedly.

 

Como nadie se dio cuenta que los títulos de las entregas en este espacio eran nombres de libros, ahora cambiaré la dinámica a ver si la cachan.

 

Si gustan más información dejen un comentario o un tuitazo a @RomanOchoa.

 


Publicado el Miércoles, 14 Agosto 2013 01:30
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