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¡Qué lindo es el PRI!

Sandra Ochoa

LA MANGA

01:29 - 13 Mayo 2013

¡Qué lindo es el PRI!

 

Sandra Ochoa

 

 

 

No es el trabajo de un periodista la defensa de personajes políticos o instituciones per se, pero a veces el análisis nos lleva irremediablemente a admitir el capital de tal o cual personaje o el trabajo positivo que realiza equis institución; más allá de nuestras propias fobias, prejuicios o resentimientos ancestrales. Bajo advertencia, espero, no adjudicar etiquetas de ningún tipo o ser acreedora a cualquier filiación que niego desde ahora.

 

En la misma línea de mi artículo anterior, sobre la pregunta acerca de quién ganó y quién perdió en el pasado proceso de elecciones de candidatos del Partido Institucional, quedaron pendientes los ganadores. Tendremos que observar la estructura partidista del PRI y sus protagonistas para encontrarlos.

 

Comencemos por los poderes formales: El último presidente del PRI, Jesús Enrique Hernández Chávez, fue el encargado de sacar la parte más difícil del proceso. A su llegada ya estaban presentes todas las contradicciones y conflictos que caracterizaron las elecciones de candidatos. Habrá que simplificar los antecedentes o se tendría que escribir un tratado sobre la historia moderna de Sinaloa, entre el final y el principio del siglo, o quizá desde mucho antes. No es el caso. 

 

En el fondo y de manera preponderante, como vemos nada es nuevo bajo el sol, encontramos el viejo enfrentamiento entre intereses locales y el centro político. Ahora con un ingrediente más, el reciente regreso del PRI a la presidencia después de 12 años de ausencia. Sobre lo anterior, lo importante de subrayar son los años de ausencia y con ello los efectos que permearon las elecciones internas del partido. 

 

El centro quiso mostrar control y aumentó el conflicto. Dejar de ejercer control por parte de la dirección central del partido en los estados no es su función, el problema fue como lo hizo. En principio mostró un gran desconocimiento de los poderes reales en la región y se enfrentó con dientes de leche a colmillos afilados en larga práctica. Su inclusión de algunos candidatos se debió más que nada al inmenso poder que ejerce la presidencia en este país. 

 

Chuquiqui transitó en un corto e intenso periodo entre los intereses locales y centralistas con la adrenalina al cien por ciento. Desde su inicio lo llamaron viejo y dinosaurio, paradójicamente esa fue la razón por la que llegó, y asociaron años con incapacidad. Pues no, el PRI lo eligió como operador político, no para un partido de tenis o futbol, o la carrera de 100 metros en una olimpiada.

 

Su conocimiento sobre la región y las mentalidades al interior de su partido le fueron muy útiles. Fue un buen mediador a la medida de las circunstancias.

 

En cuanto a las posiciones centralistas: ¿Cuántos nuevos gobiernos priistas ha visto llegar el presidente del PRI local? Sus arranques excedidos en confianza que siembran, generalmente, errores y desconfianza; su efímero clímax y su declive. Es el desgaste natural que sufren los gobiernos y éste no será la excepción.

 

Es claro que el PRI nacional y local no llevaron a cabo unas elecciones en el estricto sentido de la palabra, ante los imponderables surgidos en un río revuelto y convulso, se optó por una repartición del poder: Tantos para ti, tantos para aquel y tantos para mí. Si se analiza con profundidad existe una gran diferencia entre elegir a los mejores candidatos para un partido y la repartición de posiciones entre los grupos políticos.

 

Aparentemente, todos ganan. 

 

Sólo aparentemente: ¿Quién ha hecho por años el trabajo en la estructura territorial? ¿Quién tiene en su bolsa añejas lealtades y capacidades de dicha estructura? ¿Quién conoce los tinglados de la negociación en cada rincón del estado que ponen en movimiento la política-política y la política electoral? ¿Qué filiación tienen los consejos electorales del partido? Hay mucho más al respecto, voy a reorganizar mis notas priistas. 

 

Jesús Vizcarra, en su infinita soberbia, nunca entendió de qué estaba hecho el viejo PRI y que los cacicazgos no se acaban ni por decreto ni por deseo. Se venden o se rentan, negocian, pero no se compran. 

 

En los últimos días se escribe sobre la posible salida del PRI de Chuquiqui para sucederlo en la presidencia el diputado Heriberto Galindo. Mínimo hay que pensarlo dos veces, no se trata de un desayuno catártico en el Hotel Diplomático de la ciudad de México, sino de la presidencia con la militancia más rijosa del país que nunca se quita la pintura de guerra ni cuando declara tregua. 

 

Para llegar a Roma existen muchos caminos... La legitimidad lograda con trabajo es uno de ellos. El impulso a las iniciativas democráticas es otro.    

 

Hay mucho más por decir sobre este asunto. Paciencia. No vemos el viernes. 

 

 

Conversaciones en los Portales. 

- ¿Qué pasó con las mujeres priistas?

- Los priistas se confundieron: creyeron que el 60-40 de la cuota de género tenía que ver con las medidas de las mujeres.

- ¡Uy, qué cinturita...!

 

 

 


Publicado el Lunes, 13 Mayo 2013 01:29
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