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Martes 25 Enero 2022 23:13 hrs

Sandra Ochoa

PEQUEÑA HISTORIA DE UN LINDO DIABLITO.

01:23 - 23 Mayo 2013

LA MANGA DEL JUEVES.

 

 

Sandra Ochoa.

 

 

 

Lejos están los tiempos de aquel diablito joven, carismático, simpático, listo y guapo que ocupaba una curul en el congreso local. Una promesa para la militancia de Acción Nacional, una esperanza para los electores del sur de Sinaloa, cansados ya de las conductas priistas y sus malos presidentes municipales en el puerto mazatleco.

Salvo momentos excepcionales en donde el malecón mazatleco se extiende hasta la marina y se recuperan edificios históricos como el Ángela Peralta y otros que aún forman parte de la infraestructura cultural, en la suma sexenal, los habitantes del sur han tenido más razones para sentirse abandonados por los sucesivos gobiernos estatales que para el agradecimiento.

En el congreso, Alejandro Higuera Osuna, descubre y se vincula con los hilos que mueven la política en el estado. No era suficiente pertenecer al partido de Acción Nacional para trascender en el escenario público, sino la relación fáctica con el personaje o personajes que ejercían el poder político predominante en el estado.

Todos ellos se encontraban en el partido de enfrente, el PRI. Al grado de que en algunas elecciones en las que participó, no quedaba muy claro si el dedo que caía sobre la cabeza de Higuera le pertenecía al priismo o al siempre presuntuoso panismo de su democracia interna. 

Fue él quien descubrió y usó este tipo de alianzas antes que ninguno. Desde los tiempos aquellos en donde se asumía que Acción Nacional era un partido de oposición compacto y sólido, dispuesto a luchar por las reivindicaciones democráticas internas y las impostergables para el país. 

Por muchos años la fórmula resultó infalible, al grado de que Higuera acumuló diez triunfos electorales en su historial. Fue y vino de diputaciones federales y ocupó la presidencia municipal de Mazatlán por tercera vez en el año 2010. Cuál sería la experiencia de los mazatlecos con Jorge Abel López Sánchez, militante del PRI, que suspiraban por su diablo y le dieron el voto a la alcaldía por tercera vez. 

Los 12 años que su partido, al cual está adscrito en los hechos, ocupó la presidencia de la República, -aún cuando era el panista de mayor reconocimiento y experiencia de su generación- no lo llevaron a puestos en el gabinete ni a ningún otro que le diera proyección a nivel nacional.

¿Acaso estaba muy cómodo en su pequeño reino municipal? ¿Sus decisiones en la política interna del PAN, durante el gobierno de Felipe calderón y posteriormente en la elección del candidato a la presidencia, no fueron acertadas? ¿Su cercanía con el priismo y su historial político lo convirtieron en un militante poco confiable? ¿O terminó por convertirse en una especie de negociador necesario entre la presidencia y su partido con el gobierno estatal? 

Ninguna razón por sí sola es capaz de explicar el fenómeno de su exitosa carrera política a nivel estatal, pero en su conjunto no sólo explican el meteórico avance en sus inicios, sino su estancamiento en los últimos años, al grado de su permanencia como gloria de pueblo.  

Para el 2013 la fórmula infalible de Higuera ya se había desgastado. Más que el tiempo, a los políticos los matan los cambios acumulados en el mapa que define el control del poder político.

Un gobierno constituido por una alianza entre partidos sacudió las estructuras de poder tradicionales y viejas formas de negociación entre los partidos. Las negociaciones pasaron de ser individuales y simuladas y se abrieron hacia las dirigencias y militancias partidistas; posteriormente, el regreso del PRI a la presidencia muestra entre sus características la búsqueda de nuevos equilibrios de poder estatales que den margen al ejercicio y consolidación del nuevo poder presidencial.

Por si lo anterior fuese poco, no es factor de menor incidencia los cambios generacionales en el PAN estatal,  los pocos escrúpulos que los caracterizan  y la lucha por el poder al interior de su partido en el plano nacional cuyo alcance negativo llega a la militancias estatales.  

Entre el primero y los dos últimos eventos señalados Higuera ganó la candidatura por su partido y la Presidencia Municipal Mazatleca.

El Partido Institucional muestra cierto interés por la recomposición de los cuadros políticos en el sur de Sinaloa. Aunque bastante desganado y flojo dada la cercanía del proceso electoral y la escases de buenos candidatos para la competencia. Fue precisamente el protagonismo de Higuera y el uso de su persona para el control de la zona sur por parte de quienes ejercían el poder priista, lo que propició la anomia y relajamiento de la militancia del Institucional, en especial en el puerto. 

El diablo siempre dio buenas cuentas, cumplidor lo es, nunca perdió en el sur un candidato a senador, gobernador o presidente de la República que fuera avalado por el priismo estatal. 

Como dice el poema, hoy he sabido sobre ti, es una noche fría, solitaria como la derrota, y espejea el pavimento por la lluvia.  Los panistas te han mandado al décimo lugar de la lista plurinominal.

Ahora, cuando tu pequeño reino está a punto de convertirse en una de las zonas más prósperas y de mayor desarrollo económico del estado. Cosa de mayor importancia si de política se trata.  

Pero en política, como en el beisbol, nadie está muerto hasta el tercer out de la última entrada. Pero el sur, el sur ya tiene nuevos dueños. Con o sin elecciones. 

Conversaciones en los Portales.

- ¿Ya leíste las declaraciones de la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo?

- Sí, o es muy torpe o no tiene vergüenza...

- Como dicen los apostadores... Doble contra sencillo que las dos cosas. 

 

 

 

 

 

 

 

 


Publicado el Jueves, 23 Mayo 2013 01:23
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