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Martes 25 Enero 2022 23:22 hrs

LA MANGA 

Sandra Ochoa

El mal gobierno y la Izquierda buena

02:49 - 14 Junio 2013

LA MANGA 

 

Sandra Ochoa

 

 

 

Elecciones en 14 estados de la república y un sólo centro verdadero, el Distrito Federal. La siempre bella ciudad de México, en donde una vez más los "anarquistas" hacen de las suyas. A todas luces personajes marginales, dueños de una rabia profunda que se proyecta de marca propia y de manipulación ajena. Movidos por intereses, hasta hoy impronunciables. Grupo pequeño de choque que igual es posible encontrarlos por los rumbos de la UNAM, en las marchas de los Yo soy 132 o en las conmemoraciones de las luchas de los años sesenta y setenta. 

 

Escenográficos, hacen su presentación en la toma de protesta del nuevo presidente, Enrique Peña Nieto. Quieren un muerto desde entonces, pero la policía inicia desde ese momento su expertise en resistencia. Dejan colgando como la sonrisa del gato de Alicia el festejo adelantado de Ricardo Monreal, que desde el Congreso escribe una nota volada para la historia. De ahí en adelante perdería su contundencia y credibilidad como legislador. En paralelo, el discurso prematuro e incendiario de López Obrador que sin conexión con la realidad, se frustra y lo lleva a guardar silencio por varios meses. Hay mucha rabia. 

 

Los "anarquistas" no quieren diálogo, en su última presentación golpearon sin piedad a dos funcionarios del gobierno del D.F. que se  atrevieron a salir del edificio para hablar con ellos.

 

Es el nuevo teatro urbano de la ciudad de México. Atrás el fondo político que el común de los mortales no logra descifrar, pero deriva, como casi todo en el D.F. en opiniones divididas. La mayoría siente nostalgia por el Estado represor, quieren que los linchen, los desaparezcan y acaben con el problema. La otra parte los ve, algunas veces con indiferencia, otras con preocupación.

 

Para los medios son noticia de una semana, las imágenes se proyectan en todas las televisoras. El teatro va a la televisión, los analistas reescriben guiones extensos sobre el asunto pero en realidad no nos dicen nada. La percepción ciudadana va consolidando la idea de que el grupo es sólo carne de cañón.

 

Desde la zona azul de la Cuauhtémoc se alcanza a ver la Zona Rosa. Mientras los yuppies ocupan las mesas de los diferentes restaurantes de la antigua calle Lerma, hablan de finanzas, flirtean con sus chicas y pagan cuentan descomunales por la deliciosa comida italiana, uruguaya o argentina, el olor a orines y cerveza barata predomina por las angostas calles de la que hoy llaman los capitalinos la zona morada. Entre sus callejones se le percibe desvelada, tiene el rostro de un tango, una historia por ocultar cada noche de arrepentimiento a la luz del día.

 

De uno de sus tugurios semiclandestinos desaparecieron 12 tepiteños hace varias semanas. Los capitalinos saben con seguridad que unas horas después del suceso, las diferentes policías y los centros de inteligencia federal y del D.F. tienen conocimiento de la novela completa; el cómo, cuándo dónde y el por qué del evento, asimismo su desenlace. 

 

Estoicos y pacientes como son cuando es necesario, esperan que sus autoridades construyan las versiones últimas. Mientras tanto, emerge paulatinamente, el complejo entramado de la política y los intereses en pugna del partido que gobierna esta ciudad, que a pocos meses de tomar posesión Miguel Ángel Mancera, no logran reacomodarse. Situación que cobra mayor complejidad y fricción ante la salida de López Obrador del Partido de la Revolución Democrática. Los hilos sueltos que dejó Mancera en su relación con Marcelo Ebrard, su antecesor, cuyo costó no midió con objetividad y el trabajo de zapa que los partidos de oposición al suyo realizan para la recuperación del D.F.

 

Cuando no pasa nada en esta ciudad es que todo está ocurriendo en tiempos superpuestos. Otra vez, las opiniones se dividen, ahora las del círculo rojo, sobre las repercusiones políticas en el futuro del jefe de gobierno. Lo evidente es la imagen de un regente desencajado con una papa caliente en la mano que lo hacen ver fuera de control cuando han pasado tres semanas del levantón de los tepiteños y todavía no logra ofrecer cuentas claras a los medios ni a la ciudadanía. Es obvio que la pugna interna entre las izquierdas está de color subido.

 

También hay circo para el televidente citadino que poco sabe, ni le interesa saber de los acontecimientos en sus estados.  Al caso Andrés Granier se le da un seguimiento mediático puntual como si fuese la telenovela del año.

 

De comprobarse la corrupción de Granier en el estado de Tabasco, no alcanza ni los talones de la corrupción existente en la delegación Cuauhtémoc, específicamente en su Zona Rosa. Como aderezo del caso Granier, también vamos a encontrar el linchamiento del exgobernador de Coahuila, con el desvío o robo de 14 millones de pesos, que originalmente estaban presupuestados para un aparato médico en el área de salud. 

 

14 millones de desvió en el área de salud. ¡Oh, corrupción¡ Los periodistas y ciudadanos sinaloenses deben de estar tirados de la risa. 

 

 

Conversaciones en los Portales

-Todo iba muy bien, hasta que llegaste al delicado tema de la corrupción en el área de salud.

- ¡Ay!

- Olvídate de trabajar en Sinaloa...

-¡Ahchingao!

 

Publicado el Viernes, 14 Junio 2013 02:49
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