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LA MANGA

Sandra Ochoa

Lo Anecdótico

00:00 - 11 Febrero 2014

LA MANGA

Sandra Ochoa

 

 

Desde el final del año 2013, los tiempos adelantados bajo su aparente condición de anecdóticos, son parte de los preparativos para enfrentar lo que se considera sin mencionarlo la verdadera preocupación: la decisión central PRI-gobierno de incidir en la elección para gobernador de Sinaloa, que sin lugar a duda, marcaría un parteaguas en la historia política del estado, después de más de 20 años de permanente protagonismo de quienes han ostentado el verdadero poder local. Desde los gobiernos priistas hasta el gobierno del cambio.

 

En este contexto es que Aarón Rivas, expresidente municipal de Culiacán, más que ocuparse de deslindes o traiciones a su grupo "la pinza", la cierra aún más, adquiriendo una porción considerable del poder necesario para consolidar la permanencia y liderazgo de lo que ellos llaman el "grupo Culiacán". Como vemos, no es una historia de deslindes y traiciones, sino una historia de tenacidad y remache político; de negociación.

 

Mucho es lo que ha perdido Rivas en el camino: sacrificó su imagen, hizo concesiones nada gratuitas, entró en el tobogán de la corrupción, gastó miles de pesos para aparecer en prensa como un presidente municipal impoluto, se defendió ad absurdum en el entendido de que los electores tienen una memoria corta, manipulable, de que los liderazgos empresariales y partidistas, incluyendo los medios de comunicación, tienen precio. Si lo dejan, alcanzará una diputación federal en el 2015 y pondrá en manos de dios y los imponderables su destino político.

 

Hasta hoy, Rivas, en lo personal, sólo ha ganado una secretaría incómoda y un desgaste público y notorio.

 

Por otro parte, los cambios en gobierno se encuentran en igual tesitura, imprescindibles para el posicionamiento local en aras de la contienda político-electoral de 2015 y su posterior desenlace. Se apuesta tres a uno por Alejandro Higuera, el caballo de Troya, igual de útil para las negociaciones con el panismo que como garantía de operación político-electoral en el sur del estado para lo que se ocupe.

 

Sus peculiaridades de doble agente le redituaron tres presidencias municipales, además de diputaciones y un liderazgo reconocido en el Partido Acción Nacional. Pero la montura ha desmerecido, no precisamente por entrar como corcho en botella en CONALEP, institución de gobierno del estado, posición mucho menor a su trayectoria, sino por la situación actual que presenta el panismo, cuya diáspora grupera ya le dio sus primeros zarpazos en el pasado proceso electoral. Pero si lo dejan, puede llegar en su burro hasta la diputación federal. Por respiración artificial no ha quedado, sus amigos son agradecidos.

 

Si de fortalecimiento, eficacia o transparencia de un gobierno se trataran los cambios, el secretario de la Segyp, Juan Guerra Ochoa y Juan Figueroa hubiesen salido por delante, pero un gobierno más ocupado en las negociaciones políticas con los liderazgos nacionales del PRD y el PAN, que por dar buenos resultados a sus gobernados, habrá de mantener a Guerra hasta el 2015 para embarcarlo en la pluri de su partido. Si le saca cuentas, nunca un perredista había salido tan caro y ha ofrecido tan poco para ningún gobierno, mucho menos para el PRD en el estado. Pero fue buen gestor de trabajo y posiciones para el grupo más retrógrado del perredismo, casi todos acusados a la fecha de corrupción.

 

Hablar de que el gobierno del cambio no ha sido agradecido con sus aliados resulta un descaro, son una pesada carga sobre las espaldas.

 

El hilo siempre se rompe por su parte más delgada: es el joven secretario de Desarrollo Económico, Roberto Cruz Castro, quien deja el cargo después de dos meses de agónico golpeteo político. Incluido a todas luces en el gabinete como asesor del gobernador en la coyuntura de la sucesión presidencial, cuando Josefina Vázquez Mota era la posible candidata a la presidencia y su cercanía con ella lo convertía en la pieza indicada para ciertas negociaciones con el panismo. Reciente las innecesaria malas maneras de su despido y se va arrastrando botes. En un gobierno en donde los jóvenes políticos agachan la cabeza y todavía presumen de llevar bien puesta la camiseta, llama a extrañeza la rebeldía de Cruz Castro. Si no era ahora, ¿cuándo?

Aunque cada vez menos, el PAN suele dar lecciones democráticas, veremos qué pasa en las próximas elecciones panistas a la presidencia del partido. No vaya a ser que el movimiento de Roberto Cruz, se convierta en una mala jugada.

 

 

Conversaciones en Los Portales

-¿Cuándo van a poner flores en la plazuela?

-Tus preocupaciones estéticas no me interesan...

 


Publicado el Martes, 11 Febrero 2014 00:00
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