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LA MANGA

Sandra Ochoa

La reformas en el estado

00:00 - 17 Febrero 2014

LA MANGA

Sandra Ochoa

 

 

En el último párrafo del libro Partidos Políticos en Sinaloa, escrito por la doctora en sociología Azalea López González, al referirse a la situación político-social, específicamente a las relaciones entre gobernantes y gobernados durante los años 1909 a 1946, dice lo siguiente:

 

"La historia política de la entidad se ha llevado a cabo generalmente desde las instancias nacionales, de acuerdo con los cortes temporales nacidos como respuesta local a demandas nacionales: los artículos contemplados en la constitución demuestran que las demandas emanadas de la sociedad política están recogidas y plasmadas en las leyes, y su aplicación prueba el binomio entre gobernantes y gobernados a través de las elecciones llevadas directamente por la sociedad civil. Con ello se cerraría el círculo en el cual la sociedad civil recoge las demandas, las incorpora en el programa político electoral y las concreta en el estado por medio de las organizaciones políticas."

 

Partidos Políticos en Sinaloaes un libro elaborado con amplia rigurosidad, minuciosamente documentado que muestra página tras página la racionalidad con la cual la sociedad política y la sociedad civil elaboran el andamiaje habitacional que dio paso al fortalecimiento de las instituciones y origen al régimen de gobierno.

 

En 1929 se fundó el PNR, antecedente inmediato del PRI que incluye las diferentes expresiones ideológicas en su interior, y durante gran parte de su predominancia como partido único, cohesiona el país bajo el modelo que se había estado construyendo desde 1909 y su posterior proceso que deriva con constantes altibajos en una democracia funcional: Instituciones fuertes y procesos electorales en donde por vez única, el sistema político en constante transición, recoge las demandas ciudadanas, las incluye en su programa político-electoral para luego plasmarlas en leyes.

 

El concepto de democracia funcional fue plasmado en el artículo 56 de los estatutos del PNR, como su nombre lo indica, su funcionalidad radicaba en la práctica de reglas muy claras entre las atribuciones políticas del poder central y el alcance de la participación de los consejos regionales cuyos delegados estaban presentes en la selección de candidaturas a gobernadores y senadores. No era el caso de las diputaciones federales que recaía en el comité central ejecutivo.

 

Desde 1938, la realidad político-social que se expresa a través de la demanda de amplios grupos por mayor participación política (obreros, campesinos, agrupaciones sociales etcétera), obliga al PNR a constituir nuevas reglas del juego para el acuerdo y mediación de las diferencias de los grupos internos y de aquellos que habían evolucionado fuera de él y que estaban dispuestos a integrarse a la institucionalidad partidista.

 

El fracaso de la democracia funcional, en opinión de la doctora López González, que tenía como objetivo contrarrestar a las élites políticas locales con las organizaciones nacionales, le restó al partido "instancias de mediación y regulación de su funcionamiento interno, porque a fin de cuentas la lucha por la nominación de candidatos caracterizó la etapa constructiva al interior del partido".

 

Pasaron varios lustros desde la propuesta de democracia funcional hasta el final de los 90 con la innovadora frase de la democracia sin adjetivos. Más de una década después del año 2000 aparece en los análisis de los politólogos la mención de que el país se encuentra frente a una democracia funcional a propósito de la capacidad del gobierno actual para la aprobación de las reformas a través de un pacto político con los partidos de oposición.

 

Sin entrar en la polémica de si se está o no de acuerdo con la opinión del Washington Post, sobre las implicaciones conceptuales o reales de la funcionalidad democrática en México, el Partido Institucional podría estudiar con mayor detenimiento su funcionalidad interna de acuerdo a sus condiciones actuales, para a partir de ahí discutir y construir sus políticas de gobierno.

 

Entre las muchas cosas que han cambiado desde 1938 a la fecha, no se encuentra el debilitamiento de la demanda de la participación e inclusión política de los grupos sociales, sino que ha ido en aumento, de igual manera, la presión que ejercen las élites políticas regionales por concentrar el poder político, ya de por sí, altamente concentrado.

 

Hay cosas que no cambian o cuando menos no han cambiado hasta hoy, el hecho de que sólo en coyunturas electorales los ciudadanos tienen la oportunidad de expresar su demandas de transformación política, así como la posibilidad real de integrarlas al programa político electoral y transformarse en leyes; sobre todo aquellas que van a cimentar las grandes transformaciones, económicas, sociales y culturales, como las que en el momento actual pretende llevar a cabo el gobierno estatal. Por desgracia, con la desventaja de darse en un contexto político que todos estarían de acuerdo en reconocer como disfuncional.

 

Además, la propuesta no proviene de un gobierno justo, equitativo, ético ni incluyente. A mitad de su sexenio ya no levanta expectativas de cambio, en general, no reúne las condiciones mínimas para lograr un auténtico consenso.

 

No se puede acusar de conservadores a los ciudadanos ante el poco entusiasmo por las reformas en el estado, en todo caso, si de algo podríamos acusarlos es de realismo político.

 

Conversaciones en Los Portales

-¿Hasta cuándo le van a poner atención a los bares del centro histórico?

-Hasta que la revista Proceso haga un reportaje sobre muchachas y muchachos golpeándose en la madrugada. Eran muchos y se dieron duro sin discriminar género.

 


Publicado el Lunes, 17 Febrero 2014 00:00
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