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LA MANGA

Sandra Ochoa

Crónicas del poder y el no poder

00:00 - 22 Febrero 2014

LA MANGA

Sandra Ochoa

 

 

Es inevitable preguntarse, por qué un gobierno impulsor, no de uno, sino de varios proyectos importantes para el presente y futuro del desarrollo de la región, despierta encono, agravio, oposición, malquerientes, desprecio, burla, desconfianza e incredulidad, de propios y extraños, entre otros adjetivos que descalifican su función.

 

Es común hablar de los pequeños y grandes errores que ha acumulado el gobierno estatal por más de tres años o de la corrupción e ineficiencia de la que se le acusa, de lo extensivo de las actividades de campaña del ejecutivo que sólo tienden a diluirse en los últimos meses ante presiones externas hacendarias o políticas. Todo lo anterior, lleva implícita una profunda desvinculación, desconocimiento y escasa responsabilidad de las reglas institucionales; sin embargo, las reiteradas acusaciones publicadas por los medios de comunicación son, en primer término, los efectos naturales de una sicología del ejercicio del poder mucho más compleja ligada a la personalidad del mandatario y, en segundo término, repercusiones de la última etapa de la historia política de Sinaloa.

 

Al iniciar su cuarto año, según dicta la experiencia del conocimiento de los tiempos políticos, definidos actualmente por los intereses nacionales partidistas vinculados con los partidos locales; el ejercicio presidencial, cuya responsabilidad no sólo es regional, sino engloba el conjunto de intereses que dan cohesión y estabilidad al país, entre ellos los próximos procesos de elección federal y el combate contra la violencia producto del narcotráfico, no han sido asimilados en toda su dimensión por el gobierno estatal, tampoco le ha sido posible establecer posiciones que se incluyan dentro del ABC del manual institucional.

 

Manual cuya premisa continúa siendo válida en el contexto de las reglas del juego pluralista-pactista como se aprecia en el entramado político nacional y su subsecuente impacto en las regiones. En el plano de seguridad, Michoacán es un claro ejemplo de la coincidencia de los partidos nacionales por lograr la pacificación en el estado. Aunque nos encontramos frente a modelos diferentes de violencia y actividades delictivas, el fortalecimiento institucional es el objetivo común del gobierno federal, partidos y protagonistas sociales y políticos, ya sea para Michoacán o para Sinaloa.

 

A partir de estos hechos se deriva la necesidad de repensar y rediseñar el régimen federal, en el entendido de que, mientras tanto, los gobiernos locales y la federación entrarán en una constante negociación política que dé inicio al proceso para establecer en el futuro nuevas reglas del juego frente diversas realidades. El problema radica en la oposición local a entregar los privilegios obtenidos durante los últimos 15 años en donde se llenaron los espacios de poder que el gobierno de la república panista fue incapaz de ocupar, hasta llevar a convertir a los gobernadores en reyezuelos de sus estados y con ellos a una cauda de protagonistas impensables hace una década.

 

Mientras que por instrucciones federales durante el sexenio de Felipe Calderón se invertía recursos humanos y materiales inéditos en la lucha contra el narcotráfico, las mesas de negociación permanecían intactas trasladadas y sumadas al poder regional. Ésta es una de las razones primordiales por las cual la guerra calderonista contra el narcotráfico, como tal, estaba perdida de antemano. Como resultado, el feudofederalismo rompió con los equilibrios necesarios para la gobernabilidad y la gobernanza, desdibujó y diluyó la institucionalidad, ha puesto en crisis la seguridad social y con ello las posibilidades de pleno desarrollo económico y cultural.

 

¿A quiénes beneficia un país de instituciones débiles? Llegado este momento, parece ser que ni a los grupos fácticos del narcotráfico o la política. Mucho menos a quienes están interesados en impulsar los grandes proyectos económicos en el estado. ¿Es este escenario el principio del fin del entreverado de políticos de todos los niveles y narcotraficantes en las regiones que es tan evidente en Michoacán y que registra la prensa nacional con nombres, apodos y apellidos? Es muy probable que quienes son parte del sofisticado modelo del narcotráfico sinaloense estén pensando en cambiar sus estrategias. O ya lo hicieron...

 

Entonces, qué nos queda por ver... Por lo pronto hemos visto los esfuerzos tardíos del gobierno estatal por convocar e incluir los organismos agrícolas y empresariales que ignoró por tres años. Asumiendo la pacificación política con los grupos perdedores en la pasada campaña a la gubernatura, ambas cosas con relativo éxito. Entre los oscuros se encuentran las recientes adquisiciones de políticos en su gobierno que reflejaron más la intencionalidad de defender el fuerte que de abrirse hacia una realidad política insoslayable que ya tocaba a su puerta. El golpeteo en el Congreso del Estado con el tradicional uso de diputados esquiroles con poca atención a lo que ya se cocinaba a nivel central con dedicatoria a Sinaloa.

 

Bueno, en eso andaba el gobierno cuando llega la Marina. Esa es otra historia y todavía no termina.

 

Conversaciones en Los Portales

- Tatataaa tatataaa

- ¿Qué es eso...?

- Es la Quinta sinfonía de Beethoven, ¿no tienes imaginación?

 


Publicado el Sábado, 22 Febrero 2014 00:00
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